LLEGO BLOCK DE DIBUJOS en CCEC jueves 18 de noviembre, 19.30 hs



 

El 18 de noviembre presenta Block de dibujos en el Centro Cultural España Córdoba a las 19.30hs

Córdoba Entre Ríos 40 – 5000 Córdoba – Argentina Teléfonos: 0351-4332721 / 4341617 / 4341647

Block de dibujos es la recopilación  de dibujo contemporáneo Argentino entre el 2004- 2010 coordinada por Agustina Pesci y Pablo Curutchet. Muestra imágenes y textos de los artistas desde su propia valoración. Autodefiniciones  que sirven para contextualizar el vínculo intimista y personal de los artistas con el dibujo, más el análisis de teóricos, que aportan una mirada sobre contextos y sobre el conjunto del material.

tapas Color , interior ByN160 paginas 215,9 mm  x 139,7 mm apaisado valor 80 $

pedidos por  mail  o en el CCEC, Museo Spilimbergo Unquillo-Córdoba, Ruben Libros, Amerindia Libros,

Esto libro ha sido posible gracias al aporte de las siguientes instituciones

Fondo Nacional de las Artes http://www.fnartes.gov.ar/

Centro Cultural España Córdoba http://www.ccec.org.ar/

Loba / Producciones es una iniciativa dedicada a la difusión y producción de arte visual actual co-dirigida por artistas. Este emprendimiento se propone la interrelación entre los distintos actores del medio utilizando los espacios pre-existentes con el fin de generar circulación e intercambio de producción artística. tiene como sede de trabajo la ciudad de Córdoba, pero con vínculos institucionales e informales con artistas y espacios de Argentina.

 

Textos Teóricos, Pablo González Padilla (Córdoba), Marta Fuentes (Córdoba), Claudia del Rio (Rosario), Diseño gráfico Lucas Di Pascuale,  Digitalización de imágenes Marisol San Jorge, Agustina Pesci, Correctora Liliana García, Sulma Hidalgo, Curador Pablo Curutchet, Chaco Diego Figueroa, Tucumán Sandro Pereira, Rolando Juarez, Martín Guiot, Buenos Aires Gustavo Rios, Diego Bianchi, Viviana  Blanco, Luciana Lamothe, Gabriel Baggio, Curador Alejandro Talquenca, Mendoza, Leonardo Pedra, Valentín Carminatti, Germán Álvarez, Curadora Lujan Castellani, Santa Fe – Rosario, Silvia Lenardón, Claudia del Río, Mauro Guzmán, Sebastián Pincciroli, Lujan Castellani. Curadora  Agustina Pesci Córdoba, Pablo Peisino, Juan Juares, Leticia el Halli Obeid, Cuqui, Soledad Sánchez Goldar, Alejandra Montiel, Mónica Jacobo, Lucas Di Pascuale, Ernesto Ochoa, Marisol San Jorge, Luli Chalub, Pablo Curutchet, Fabián Liguori, Tulio Romano, Carlos Crespo

Un especial agradeciemiento a

Carina  Cagnolo, Pablo Belzagui,Tulio Romano, Alejandro Talquenca, Lujan Castellani, Ana Bondone, Raúl Flores, Alejandro Puente y Tulio de Sagastizabal por su apoyo. Dario Tobes, Daniela Bobio, Paloma Braberman, Laila Levy, Andrés Labaké y la Fundación de la Facultad de Filosofía y Humanidades UNC por ayudarnos a materializar Block de Dibujos. A todos los artistas y en espacial a los diseñadores Lucas Di Pascuale, Marisol San Jorge, que aportaron su trabajo y paciencia. Sin ellos esto no sería posible. A nuestras familias, que nos hacen siempre el aguante.

Por razones de costo hubo que aplicar un criterio quedando mucho material que nos copaba sin publicar, igual queremos agradecer a todos los que mandaron  y confiaron. en nosotros.

Prólogo

Hablar de Block de Dibujos, es hablar de un montón de cosas. Uff!! Un  poco en el momento que se pensó, en el 2004, era prácticamente inexistente el hecho de algún tipo de publicación en artes visuales que reflejara la producción artística después del 2001, post Antorchas y  aún, desde un lugar de gestión independiente.

Pensamos en el realizar un libro, que sintetice  una visión actual del dibujo en Argentina; a la vez que sirva de objeto de circulación y documentación.

Todo surgió de una manera entusiasta por llevar esto a cabo, primero en Córdoba como lugar adyacente, convocando artistas, teóricos y proyectos como El Cíclope, Casa 13, para que nos acompañen.

Como se sumaba gente de otros lados, decidimos seguir ampliando Block convocando artistas que conocieran la escena de su ciudad para que recopilen el material y nos lo mande. Nos conectamos con Lujan Castellani en Rosario y Alejandro Talquenca en Mendoza, dos personas que hicieron un laburo genial.

El material que nos empezó a llegar era estupendo y nos íbamos entusiasmando cada vez más; no teníamos nada, ni compu, solo una dirección postal. El Chino Nieto nos prestaba el estudio un par de horas, donde recopilamos los dibujos. Pensamos, luego, en Pablo González Padilla, Marta Fuentes y Claudia del Rio para que aporten su mirada teórica sobre la producción y el conjunto del material.

Después vino la necesidad del diseño. Marisol San Jorge armó el primer esquema del libro pero viajó por un año a Italia y a caminar de nuevo. Acción-Reacción, decidimos ir a arteBA 2005 con una postal y ponerla en todos los stands, como primera acción de divulgación de Block. Allí mismo Lucas Di Pascuale decide tomar el diseño del libro. Guauuuu!!! Realizamos el primer mono. Correcciones y tratar de conseguir financiamiento. Carina Cagnolo nos propone para TRAMA y nos becan para tomar cursos de proyectos editoriales.

Situado el trabajo desde la mirada de los pares que no es poca cosa ya que la mayoría repiten lógicas pres existentes o debidamente analizadas.

PUM! Otra vez. Golpeamos casi todas las puertas, de aquí y de allá, estudiamos gestión y más. Nada. Llovió, salió el sol, llovió salió el sol…

Trabajamos cinco años en diferentes proyectos que nos ayudaron a crecer y afianzarnos más en lo que creemos.

Todo tiene su momento por qué no.

A la distancia muchas cosas  han cambiado, museos, publicaciones, curadores, los artistas ya son “famosos”, Carlos Crespo ya no está y un montón de cosas más, aún así seguimos considerando la importancia de la publicación de Block de Dibujos para compartir la palabra de los artistas, sus dibujos, los contextos y realidades que develan.

Demando un gran trabajo

Espero que les guste muchas gracias por acompañarnos.

Abriendo y cerrando un ciclo

Diego Bianchi S/T. 2008. 50 x 70 cm.

Contacto   0351-156330880    lobaproducciones@yahoo.com.ar   https://lobaproducciones.wordpress.com

La eficacia de lo mínimo.

Reconsideración del dibujo desde prácticas artísticas recientes

La ley de becas para perfeccionamiento artístico en el extranjero, sancionada por el gobierno de la provincia de Córdoba en 1922 y vigente hasta 1943, contemplaba dos disciplinas: escultura y pintura; y dentro de esta última, dos categorías: figura y paisaje. En todos los casos los concursantes debían superar una serie de pruebas sucesivas. La primera prueba consistía en la ejecución de un dibujo de desnudo al claroscuro a partir de modelo vivo (incluyendo un estudio anatómico de detalle) que se sustituía por uno de paisaje realizado del natural para esta misma categoría de pintura (las leyes de perspectiva serían tenidas en cuenta para la evaluación, según aclaraba el reglamento). Sólo aprobando esta instancia llamada “Examen de Admisión” podían pasar a las dos siguientes: modelado en arcilla para los aspirantes de escultura y óleo sobre tela para los de pintura. En la última prueba, las indicaciones especificaban que se trataba ya de la “interpretación de un asunto”, y se incluía, previo a la realización del motivo en el medio correspondiente, un “boceto al carbón”.

…………………

Esta anécdota reglamentaria, aún cuando lejana temporalmente, nos permite revisar una serie de cuestiones en torno al dibujo en el marco de las prácticas artísticas locales.1

En primer lugar, su ejercicio subordinado a la pintura o la escultura, siendo concebido como ensayo o estudio previo a la ejecución de la “obra” o bien, como necesario soporte de la representación. Fue ésta una idea del dibujo artístico sostenida fundamentalmente desde los espacios de formación y que, como contraparte de este carácter auxiliar, le otorgó un lugar destacado en sus programas pedagógicos. La convicción de que la demostración de ciertas destrezas asociadas al dibujo, el “buen dibujo”, prepara, habilita a introducirse en otros terrenos supuestamente más complejos, ha perdurado en gran medida hasta el presente.

Paralelamente, la persistencia de una distinción jerárquica en relación al dibujo puede observarse claramente en la organización y sistema de premios de los salones de artes plásticas. Los llamados “Salones de Córdoba” (que se realizaron en el Museo Caraffa desde 1951 a 1972) ofrecen un buen ejemplo en este sentido. Las primeras ediciones incluían las categorías Pintura, Escultura y, reunidos en un único rubro, Grabado y Dibujo. En años siguientes, aparece el Dibujo como categoría diferenciada. Sin embargo, los premios continuaron señalando una jerarquía: usualmente, las recompensas destinadas al dibujo representaban la mitad, o menos inclusive, de aquellas correspondientes a pintura o escultura. Esta consideración del dibujo se condice por cierto con la valoración que de sus productos ha hecho el precario mercado local. Puede verse así que, aún cuando en la década del ’60 y principios de los ’70 el dibujo como opción de materialización definitiva de la obra, demarcando una cierta autonomía como género, parecía ofrecer un terreno legítimo para las exploraciones de algunos artistas, las instancias de formación y consagratorias continuaron sosteniendo aquella estima disminuida.

A pesar de esto (o tal vez, favorecido por esto) fue sin embargo en esa multiplicidad de ejercicios “menores”, laterales, que involucraban al dibujo como parte de una rutina de trabajo, donde se produjeron importantes corrimientos en la producción de muchos artistas de aquellas generaciones. Los cuadernos, las hojas sueltas, los pequeños papeles, una multitud de imágenes e ideas desplegadas sin mayor preocupación por el resultado, por “la obra” correcta, acabada, perfecta, operaron en buena medida como espacio liberado, propicio para efectuar unos saltos, giros o ensayos extremos que los mismos artistas no se permitían, por ejemplo, en la pintura. En algunos casos, lo que se observa también es que desde ese lugar se anticiparon algunas veces desarrollos que fueron elaborados posteriormente.

Cabe señalar que estas cuestiones sólo comienzan a hacérsenos visibles de manera más o menos reciente a partir de un trabajo crítico que, no obstante su demora, está abriendo el camino a nuevas lecturas de las prácticas artísticas locales.

Sobre la base de estos antecedentes, y a partir de la emergencia de nuevas modalidades artísticas (que han supuesto la incorporación de diversos soportes/formas y un cierto cuestionamiento de la divisiones disciplinares), ha comenzado a manifestarse en los últimos años una suerte de reconsideración del dibujo. Así, oscilando entre la exaltación y puesta en escena de los mundos íntimos, cotidianos, hipersubjetivos de los artistas y la posibilidad de pensar, describir, hacer visible de una manera directa y eficaz el entorno inmediato, se observa un proceso de puesta en valor de aquellos productos asociados al dibujo antes considerados prácticamente de descarte. Esos dibujos despreocupados, exploratorios, en los que el artista parece apuntar cosas sólo para sí mismo, cobran entonces un nuevo sentido y se trasladan desde esa suerte de mundo paralelo, casi secreto, al lugar de las materializaciones legítimas y exhibibles.

Ahora bien, para arribar a este punto, paradójicamente, el dibujo no ha intentado enfatizar su “artisticidad”, sino que por el contrario, se ha desplazado hacia una definición más flexible y comprehensiva, aquella en la que destaca su potencial configurador de imágenes, más allá de las opciones materiales que escoja para concretarse.2 Es desde ese lugar, en el que parece regir un cierto principio de economía, un ejercicio de austeridad que se contrapone, en buena medida, a dispositivos relativamente más sofisticados y espectaculares, que ha vuelto a disputar con mayor firmeza su legitimidad como medio artístico.

Tal vez no sea casual que, en contextos marcados por una precariedad considerable en lo que respecta a condiciones de producción (y una débil conformación del campo artístico en general), un número significativo de artistas reubiquen al dibujo en el centro de sus procesos de trabajo. Y es que, a la hora de articular escasos recursos materiales con un máximo provecho creativo, no parece ser una opción despreciable. Por otra parte, podría arriesgarse también que, frente a una hipersaturación de la cultura visual, resulta atractivo apelar a cierta elementariedad del dibujo, que no obstante involucra desde esa relativa simplicidad, un gran potencial comunicativo.

Es posiblemente de estas cuestiones que Block de dibujos intenta sacar partido. La propia idea de “block” (cúmulo de hojas, sucesión de apuntes, bocetos, notas, ensayos) remite a algunas de las reflexiones antes planteadas en relación al dibujo y a las mutaciones que ha ido sufriendo en una determinada tradición artística. Es interesante pensar esta propuesta también, más allá de los productos individuales que reúne, como iniciativa colectiva que indaga en nuevas modalidades de circulación y consumo artísticos. Una edición sencilla, “desartizada”, que a través de sus operaciones selectivas, nos permite acceder a una visión necesariamente parcial pero productiva, de las diversas escenas locales que convoca.

“Una hormiga que arremete con furia pero sin posibilidades frente a una ola de mar. Surmerjámonos …”, dice Pablo Peisino en el Block, resumiendo de alguna manera esta estrategia del dibujo que con gestos mínimos, desenfadados, confía en su capacidad para “arremeter”.

MARTA FUENTES

Córdoba, 2006

1 Este texto se centra especialmente en la escena artística de Córdoba, aún cuando algunas de las ideas que propone pueden aportar a la comprensión de otras.

2 En este sentido, como ha señalado Gómez Molina, el dibujo puede ser pensado extensivamente en términos de “gesto que concreta una estructura”.

Tapetes Contadores de Historias


El Consulado General de Brasil en Córdoba presenta Os Tapetes Contadores de Histórias (RJ, Brasil)Biblioteca Córdoba Calle 27 de abril 375 – Córdoba – ArgentinaDía 22 de junio – 18 horas

El año pasado, el grupo estuvo participando del 11.° Encuentro Internacional de Narración Oral – “ Un movimiento que se consolida”, en el marco de la 32ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Y ahora, por la primera vez, el grupo visita Córdoba para presentar su trabajo, que mezcla oralidad, teatro y artes plásticas.

“Cabe en la Maleta?” es un espectáculo intimista donde maletas, delantales, cajas de tela que se cambian en alfombras y caja de luz sirven de escenarios para historias de Ana Maria Machado (Brasil) y Jutta Bauer (Alemania). Combinando narraciones y canciones, el espectáculo invita a todos a acompañar la trayectoria de los personajes hechos con distintas telas en sus escenarios de sueño, luz y textura.


23 de junio 2007, 17hs
LA OCHAVA, Achaval rodriguez y la Cañada

Paseo de las Artes. Ciudad de Córdoba
Entrada General $3
Consultas LOBA/producciones
lobaproducciones@yahoo.com.ar
0351-156364197

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CASA 13
LA OCHAVA
Ed. ComunicARTE